Con la emergencia sanitaria, muchas mujeres se enfrentan a una doble crisis. Crisis vital provocada por la maternidad y la provocada por la situación de confinamiento, con cambios en los ritmos cotidianos, y pérdida del lazo social. La soledad es un factor de riesgo en la etapa perinatal y puede precipitar ciertos procesos psicopatológicos o de malestar psíquico.